05 ene 2018
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Hace más de un año la economía mundial y algunos países clave estaban en medio de una persistente desaceleración cíclica. Los beneficios corporativas en los Estados Unidos registraron un crecimiento negativo sucesivo trimestre tras trimestre. Sin embargo, para el verano de 2016 se estaba haciendo evidente una estabilización del crecimiento y una recuperación de las economías para finales de año. El crecimiento de los beneficios empresariales, aunque modesto, se ha reanudado y las acciones probablemente se han convertido en principios de 2017 en una  de las clases de activos más atractivos de nuevo.

 

A esto se suma que la baja rentabilidad de la renta fija ha llevado a algunos inversores a demandar alternativas con la que lograr algo más de beneficio. Y Una de ellas ha sido invertir en renta variable y con ello asumir algo más riesgo. Ahora bien, ¿es posible acercarse a la renta variable con cierta protección?

 

A esta pregunta se han enfrentado BMO Global Asset Management, Generali Investments y Standard Life Investments durante la conferencia Exposure to equities with protection, organizada por Kessler&Casadevall. Cada gestora ha planteado soluciones y estrategias en renta variable con una mayor protección de la inversión, es decir, el optando por posiciones defensivas.

 

Mercados Emergentes

 

La primera de las estrategias comentadas ha sido invertir en mercados emergentes, que también pueden ofrecer oportunidades, pero limitando el riesgo y la volatilidad. Según Alan Nolan, especialista de producto de LGM, boutique del grupo BMO especializada en países emergentes desde su creación en 1991, es una tendencia con mucho sentido ya que son regiones que se enfrentan a grandes tendencias de futuro. “Primero está el crecimiento demográfico que están y van a experimentar estos países, lo cual por ejemplo potenciaría los servicios mínimo. Además, tenemos países con un desarrollo muy inicial que se tienen que poner al día, como por ejemplo Filipinas, Vietnam e India, lo que lleva aparejado la necesidad de desarrollar infraestructuras”, afirma.

 

Desde BMO proponen aprovechar esta circunstancia usando una estrategia basada en procurar la calidad de las empresas realizando una selección bottom-up de los activos. Una visión que han materializado en su fondo BMO LGM Global Emerging Markets Growth and Income Fund, lanzado en 2009 y, por lo tanto, con una gran experiencia de inversión ante diferentes entornos económicos. “Es una forma conservadora de entrar en los mercados emergentes a través de la renta variable, muestra de ello es que este fondo mantiene una volatilidad en torno al 13% frente al 16% del índice MSCI Emerging Markets, no dejando de lado la rentabilidad. Desde su creación, el fondo bate al índice en 2,5% anualizado neto de comisiones. Captura un 85% de las subidas y solo cae un 70% en las caídas”, explica Nolan.

En su opinión, la volatilidad en estos mercados puede ser un enemigo, pero también un amigo. “Tenemos que entender que la volatilidad no siempre significa riesgo, hay otros elementos que generan riesgo por eso es importante hacer un análisis de los fundamentales de cada compañía, estudiar el negocio individual de cada una y centrarnos en aquellas con ventajas competitivas y que en 5 a 10 años tengan más valor o fuerza. Es clave que tengamos visibilidad futura de su flujo de caja”, explica Nolan.

 

El análisis que realizan busca identificar empresas que tengan un modelo de negocio sostenible y con un alto retorno sobre el capital invertido, un robusto balance caracterizado por el bajo endeudamiento y con un limitado riesgo de cambio, un equipo de gestión consistente y con una fuerte disciplina de capital, y que ofrezcan una política de pago de dividendos interesante.

“Queremos compañías que estén realmente expuestas al crecimiento de los países emergentes y sus factores de crecimiento como demografía, urbanización y convergencia tecnológica y económica. No buscamos las empresas que exportan a países desarrollados y que son más sensibles al crecimiento global”, resume Nolan.

 

Según la experiencia de la gestora con este fondo, el hecho de concentrarse en los fundamentales de las compañías y en países con potencial de crecimiento les ha servido para darle un sesgo conservador a la inversión en renta variable en estos mercados. Como consecuencia, el fondo no invierte en países como Brasil o Rusia y está infraponderado en China, en cambio apuesta por India, México, Vietnam, Indonesia y Sudáfrica. “Respecto al tipo de empresas, no estamos interesados en las que recogen los índices. Nos gustan más las empresas locales y de tamaño medio, es decir, que tienen margen para crecer. Tenemos una capitalización media en la cartera de 18,5 mil millones de dólares, frente a 60 mil millones del índice”, señala Nolan.

 

Proteger la inversión

 

La segunda propuesta de este encuentro la lanza Generali Investments, que propone una estrategia de gestión controlada de la volatilidad y con unos objetivos de volatilidad predeterminados, como alternativa para aquellos inversores que quieran invertir en renta variable con una cierta protección.

Una estrategia que ha implementado en Generali Investments Sicav (GIS) Euro Equity Controlled Volatility, centrado en renta variable en la zona euro. El fondo busca proporcionar una revalorización del capital a largo plazo manteniendo al mismo tiempo una volatilidad anual, comprendida entre el 10,5% y el 14,5% –con un objetivo en torno al 12,5%–  invirtiendo en renta variable y en contratos futuros sobre el índice Euro Stoxx 50. Esta combinación permite la exposición a este índice con la reducción de la volatilidad y del riesgo de pérdida máxima, mejorando el exceso de retorno. Además, dentro del marco de Solvencia II, beneficia a las aseguradoras al permitir reducir el CSR (Capital de Solvencia Requerido).

 

“Es una estrategia sencilla y sistemática. Para mantener esa volatilidad objetiva, que hemos establecido en 12,5%, analizamos la media móvil histórica, ponderando más el corto plazo, de los activos en los que invertimos y en función de ello, aumentamos o reducimos nuestra exposición”, explica Jean-Marc Pont, especialista senior de Inversión, cobertura de Renta Variable, Estrategias ISR y Multiactivo.

 

Esto supone que si el análisis de la volatilidad arroja datos inferiores a 12,5%, la estrategia aumenta progresivamente la exposición a la renta variable, pudiendo superar el 100% de apalancamiento y llegando hasta el máximo de 125%. En cambio, cuando se encuentre por encima del objetivo, la estrategia reduce progresivamente la exposición a la renta variable, que puede llegar a ser nula, y redirige los fondos a instrumentos de mercado de liquidez/monetarios.

 

Es decir, el fondo, que cuenta con una cartera de entre 40 y 45 acciones del índice Euro Stoxx 50, lo cual le otorga un tracking error de un 1%, logra controlar la volatilidad aplicando una estrategia de derivados a través de futuros sobre este índice. “De esta forma se pretende proporcionar beneficios propios de la renta variable, pero con un objetivo predefinido de volatilidad que antes hemos puesto. El concepto se basa en que, según los registros históricos, la volatilidad de la renta variable es un importante indicador de la rentabilidad subyacente”, señala Pont.

 

El fondo logra optimizar el comportamiento del Euro Stoxx 50 a través de esta estrategia, que lleva implementando desde julio 2015. El backtesting muestra que la estrategia permite obtener un retorno anualizado, entre el 1 de enero 2002 y el 31 de diciembre 2016, de 3,87% frente al 2,45% que ofrece un índice como el Euro Stoxx 50. Según apunta Pont, la estrategia es capaz de vender al índice a medio-largo plazo. “En momentos duros, el subfondo cae significativamente menos que  un índice como el  Euro Stoxx 50, en cambio tiene una curva de recuperación más lenta”, añade.

‘Enhanced diversification’ o diversificación mejorada

 

Otras, como Standard Life Investments, consideran que para lograr ese control del riesgo, además de una correcta selección de activos, hay que realizar una adecuada gestión del riesgo y de volatilidad de la cartera. Por ello, desde la gestora apuntan al concepto de diversificación mejorada como elemento diferenciador de la estrategia. “La traducción al español del concepto Enhanced cuando hablamos de diversificación de carteras no es del todo fácil de entender. Nos referimos a una diversificación mejorada, más eficiente y que no dependerá exclusivamente de los elementos diversificadores que formarían parte de una cartera mixta tradicional, como la renta fija; sino que, además, usa estrategias que permiten poner más riesgo a trabajar y que, a su vez, permiten reducir considerablemente la volatilidad esperada de la cartera por su baja o negativa correlación con el resto de activos de riesgo de la misma”, afirma David Bint, especialista de inversión en multiactivo.

 

Standard Life Investments, implementa esta estrategia en su fondo Enhanced Diversification Multi-Asset (EDMA). El fondo, lanzado en julio de 2016 en su versión SICAV, combina estrategias direccionales y de valor relativo basadas en activos tradicionales como la renta variable, la renta fija privada o las inversiones inmobiliarias, con otras estrategias diferenciadoras que mejoran la diversificación, y con ello el perfil de riesgo de la cartera.

El fondo está diseñado para ofrecer rentabilidades similares a la de la renta variable global, con tan solo dos tercios de la volatilidad. No se espera que el fondo participe plenamente en periodos de rally en los mercados de renta variable, pero sí que proteja sustancialmente en las caídas. “Cuando se producen ventas masivas, el resultado de largo plazo es una rentabilidad similar renta variable global, pero con tan solo dos tercios de su volatilidad”, apunta Bint.

 

El fondo incorpora  una perspectiva global e incluye exposiciones tanto a mercados desarrollados como emergentes en las diferentes clases de activo. Además, según señala Bint, “buscamos únicamente aquellas estrategias de diversificación que esperamos sean rentables. No tenemos estrategias en la cartera simplemente porque sean  diversificadoras sino que además tienen que añadir potencial de rentabilidad positiva”. Estas estrategias por ejemplo pueden expresar la visión de los gestores en tipos de interés, divisas o inflación, entre otros. “La asignación de activos se hace sin restricciones aunque con una robusta gestión del riesgo, lo que maximiza las posibilidades de diversificación de la cartera”, matiza.

 

En total, se ponen a trabajar unas 25 ideas de inversión de entre las cuales 10 –a 31 de marzo de 2017– persiguen obtener una diversificación mejorada en la cartera. Además, la implementación de estas estrategias diversificadoras requiere el uso de derivados convencionales y altamente líquidos que son ampliamente utilizados en la industria de fondos.

 

Todas las ideas de inversión son expuestas, debatidas y, si procede, aprobadas por un equipo multiactivo que cuenta con cerca de 70 profesionales y 3 gestores dedicados en exclusiva a la gestión de esta estrategia.

 

Herramienta online

 

Además de presentarse y explicarse estas tres estrategias, durante la jornada también se presentó la herramienta digital Fundinfo, un digital advisor para identificar los mejores fondos. Según explicó Jan Giller, jefe de marketing y ventas, “la fortaleza de esta herramienta está en que identifica el fondo, pero en función de las necesidades de cada inversor”.

 

La plataforma utiliza información cualitativa y cuantitativa para dar una puntuación a cada fondo, dando luego la libertad al usuario para que elija el tipo de fondo o incluso el área de inversión.

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