13 ene 2018
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“Una constante en la política expansionista de los Estados Unidos es la utilización de su moneda como factor de dominación. Ya para el año 1888 hicieron su primer intento de imponer una “unión monetaria”. El 24 de mayo de ese año el gobierno estadounidense invitó a los países latinoamericanos y a Hawai (para ese entonces era un reino) para la Conferencia Internacional de Washington, para plantearles la “adopción por cada uno de los gobiernos de una moneda común de plata, que sea de uso forzoso en las transacciones comerciales recíprocas de los ciudadanos de todos los Estados de América”.

Desde el año 1903 se le impuso a Panamá el dólar como moneda de curso legal, siendo el primer país de Latinoamérica en asumirlo; pero impuesto por las circunstancias derivadas de la secesión con Colombia. Con los años, ya en pleno siglo XXI, Ecuador asumió por voluntad propia la moneda estadounidense, siendo esta una especie de claudicación de su soberanía monetaria, tal como lo han denunciado sistemáticamente los economistas Jürgen Schuldt y Alberto Acosta, éste último plantea que: “La dolarización se impuso en Ecuador en un momento de desesperación, transgrediendo el marco constitucional y apoyándose en una suerte de «terrorismo económico» (…) se trata de apuntalar la dolarización presentándola como la única opción para sostener el futuro del país…”

Acosta ha denunciado que la dolarización no llevó al Ecuador ninguno de los beneficios que se habían argumentado para la imposición del dólar como moneda de curso legal en ese país. Al contrario, una vez transcurrido cuatro años de su implementación el propio Acosta planteaba que “el nivel de precios de la economía ecuatoriana, que ahora «gozaría» de un índice inflacionario de un solo dígito, es uno de los más altos de la región (año 2004); además su inflación es superior a la de economías vecinas sin dolarización: Perú, Colombia, Chile y la misma Argentina para citar apenas cuatro casos. En términos de estabilización este largo e inconcluso proceso,, que implicó una acumulación de más de 150 puntos de inflación frente a 11 puntos acumulados en EEUU, demuestra el fracaso de la dolarización”.

El Departamento de Estado y la Reserva Federal (FED por sus siglas en inglés), apuestan a una progresiva dolarización del continente, frente a la ofensiva china de posicionar su moneda como una alternativa. El Tratado Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés) apunta en esa dirección, es a todas estas, un reciclaje actualizado del ALCA.

Comenta Alberto Acosta “Con la incorporación unilateral al ámbito monetario de EEUU, se reducen las posibilidades para negociar una futura integración monetaria simétrica o consensuada (…) no se puede comparar la dolarización de Ecuador o El Salvador con el proceso de unidad monetaria de Europa.

Aquí, luego de un complejo período de convergencia de sus políticas macroeconómicas a partir de diversos criterios de concordancia, sobre todo de tipo fiscal, garantizando en cierta medida la movilidad y flexibilidad de los factores de producción, se decidió crear una nueva moneda común”. Cada país tiene responsabilidades con el resto. Los EEUU quieren una dolarización del continente sin asumir ninguna responsabilidad.

Esta dolarización podría llevarse a cabo por varias vías igual de benéficas para los EEUU. La primera es por la imposición de relaciones de comercio exterior que graviten alrededor del dólar, como el tratado antes citado, que ya cuenta con la adhesión de varios países latinoamericanos (Perú, Chile y México), aunque en este momento ambos candidatos (Clinton y Trump) reniegan de este tipo de acuerdos porque desmejora los puestos de trabajo en los EEUU.

Sin embargo existen otras rutas a la dolarización auto asumida (como la del Ecuador) que libraría a los EEUU de responsabilidad y tendría dominio de esas economías por vía monetaria. También está la vía de acosar a una economía hasta el límite, de tal forma que sus ciudadanos pidan a gritos asumir una moneda más fuerte (en este caso el dólar) en sustitución de la moneda local. Este podría ser el caso venezolano.

¿VA VENEZUELA HACIA LA DOLARIZACIÓN?

Las técnicas de acoso desarrolladas a partir del Manual de Gene Sharp, orientadas a tumbar gobiernos que los EEUU estiman adversos a sus intereses, establecen diversas modalidades de ataque. Uno de los ataques preferidos es a la moneda, especialmente si ese país (mi país, tu país) tiene una fuerte dependencia económica del ingreso petrolero y de los dólares resultantes de ese negocio.

Aquí entran en juego varios factores y actores. Por un lado factores de poder interno que medraron de la teta del Estado venezolano y que hoy financian gustosos las acciones desestabilizadoras de la oposición más radical y terrorista: banqueros prófugos, comerciantes del tráfico de dólares aprovechadores del diferencial cambiario y ex funcionarios corruptos que saltaron la talanquera por un puñado de dólares.

Ya lo decíamos hace un tiempo, el supuesto “valor” del dólar paralelo no es una simple resultante de las “fuerzas del mercado”, de la oferta y la demanda, de dividir la liquidez por las Reservas Internacionales (RIN) y un sin fin de malabarismos. Su explicación tiene más que ver con el diseño de una política desde el exterior para dañar nuestra economía. Por tanto, es en la realidad de la frontera colombo-venezolana donde debemos buscar nuestra primera pista para averiguar por qué se logra debilitar nuestro sigo monetario ¿quién tiene ese poder?. Evidentemente que no es una simple página web.

En el año 2000, durante el gobierno de Andrés Pastrana, el Banco de la República (que viene siendo el Banco Central de Colombia) dictó la Resolución No. 08 del 25 de mayo de ese año, que significaba un acto de guerra contra nuestro país. El daño vendría años después con la desmovilización de los grupos paramilitares en Colombia durante el mandato del nefasto Álvaro Uribe Vélez, que permitió reorientar el accionar de estos actores en una nueva dinámica: la guerra económica contra Venezuela. Actores que ahora conforman un nuevo entramado militar-financiero denominados “cambistas” y que gozan del amparo legal del vecino país.

Nos relata Diana Marcela Rojas en su reportaje llamado PLAN COLOMBIA II: ¿más de lo mismo?: “Algunos de estos grupos emergentes están conformados por desmovilizados que se han reincorporado a las actividades criminales, capturando porciones de las economías ilícitas antes controladas por los paramilitares”. Son los mismos paramilitares, que ahora tienen nuevo traje. Sin embargo, su nuevo rol de “cambistas” está avalado por la legislación colombiana.

Mientras en el Banco de la República se fija una relación cambiaria donde el bolívar resulta fortalecido, una serie de maniobras amparadas por la elite política y económica colombiana establecen otra paridad cambiaria en la frontera, en un mercado que es absolutamente opaco y raya con lo delincuencial, dañando nuestro signo monetario. Se trata de una acción de guerra contra nuestro país, es el componente monetario del Plan Colombia.

¿FRENAZO Y NUEVO ARRANQUE DEL DOLAR TODAY?

Para atacar nuestra economía era preciso debilitar nuestro signo monetario, para ello se conformó ese tinglado antes descrito cuya fachada es Dólar Today. Durante los últimos tres años el valor del dólar paralelo ha crecido de forma exponencial sin que exista una razón económica para ello.

El gobierno bolivariano reaccionó creando un sistema cambiario complejo y flexible al mismo tiempo, donde estableció como primera prioridad la protección del pueblo, asegurando la importación de los bienes esenciales (especialmente alimentos y medicinas) con una paridad llamada DIPRO estableciendo una relación cambiaria fija de diez bolívares por dólar.

Al mismo tiempo, estableció un mecanismo mucho más flexible llamado DICOM que permitía a diversos tenedores de dólares buscar una paridad cambiaria al tipo del mercado, equilibrado por la oferta y la demanda de la divisa. Esto permitió trasladar la presión cambiaria hacia el mercado de bienes no esenciales, drenando además una buena parte de la demanda hacia esta banda.

Pero como ya apuntamos anteriormente, la situación alrededor de la política cambiaria trasciende los hechos económicos en sí, van de la mano de otros asuntos más políticos y geopolíticos, entonces resultaba insuficiente una simple adopción de una política cambiaria y para ello el gobierno impulsó una fértil alianza con diversos actores de la producción nacional buscando mejorar la cantidad y la calidad de la oferta interna de bienes, racionalizando el uso de las divisas que producto de los bajos precios del barril petrolero, han sido escasas.

Al mismo tiempo se racionalizó la procura internacional, haciendo un gran esfuerzo en obtener mejores condiciones en las compras del Estado y sacar mejor provecho de las pocas divisas existentes. También se apalancó todo esfuerzo por conseguir nuevas exportaciones, lo que implicó la creación de un tejido de alianzas financieras y comerciales para conseguir nuevas fuentes de divisas, vía la diversificación de las exportaciones.

HAY CIERTAS LEYES QUE SÍ SE CUMPLEN

Una de las razones reales del frenazo de Dólar Today en los meses anteriores, fue la contracción brusca de la demanda de bienes en bolívares producto de la exagerada espiral especulativa. Los oferentes se quedaron sin demandantes. Al mismo tiempo, se daban situaciones (Manual de Gene Sharp) de escasez inducida, creando un casi nulo acceso a los bienes en los sitios dónde regularmente se conseguían durante décadas, para aparecer en los mercados informales del bachaqueo.

Para atacar esta política desestabilizadora se crearon mecanismos de flexibilización de algunas importaciones (alimentos sobre todo) tendientes a sincerar los precios y bajar la espiral especulativa. El mecanismo es sencillo, se trata de desplazamiento de mercado.

De esta forma se lograba abastecer el mercado de ciertos productos que escaseaban, logrando precios un 20 o 30% por debajo del mercado especulativo, lo cual significó una opción para los sectores de clase media que sirvieron para bajar la presión inflacionaria por unos meses. Como medida transitoria sirvió para el propósito mencionado.

¿CÓMO OPERA ESTE MECANISMO?

El parasitismo rentístico personificado en importadores, captadores de dólares del Estado (divisas públicas), banqueros e industriales que no industrializan nada, solamente ensamblan o envasan, funcionarios corruptos y otras especies, dejaron de “cristalizar” la ganancia especulativa, simplemente porque ya no se estaba produciendo el mismo quantum de transacciones, dicho en criollo, el negocio se trancó.

Por otro lado esas cuantiosas fortunas amasadas en dólares pagan muy poco en cuentas bancarias en el imperio o en Europa, porque las tasas de interés están por el suelo. Entonces aconteció que un grupo de empresarios, negociantes y demás (nuevos o reciclados) decidieron captar ese mercado que estaba quedando solo, sin una oferta “decente” que fuese accesible a ese nuevo “comprador” desprovisto de capacidad adquisitiva.

Aquí es donde comienza a producirse un desplazamiento de mercado. Se comenzaron a traer mercancías de Colombia y de Brasil. No importan las “marcas”, al fin y al cabo la misma crisis destruyó la tan costosa “fidelidad a la marca” que con tanto orgullo el venezolano exhibía tradicionalmente. Hoy la gente compra cualquier producto con tal de llevar algo a la casa.

Junto a esta dinámica del sector privado y en paralelo a ella, se desarrolló una política de distribución de bienes por parte del Gobierno Nacional, que permitió golpear otro nudo crítico del capitalismo rentístico, a saber: las redes de distribución de bienes. Las cuales durante décadas han estado en manos del sector privado especulativo. Los CLAPS vinieron en apoyo del pueblo y su gobierno a resolver tan delicado asunto.

PATALEOS DE AHOGA’O

Ante unas claras manifestaciones de recuperación económica, junto a la ya anunciada recuperación del precio petrolero, el gobierno y el pueblo revolucionario recuperan al mismo tiempo la capacidad de intervención de la economía, cuestión que ya el pueblo empieza a notar e intuye que sí es posible derrotar la guerra económica. Entonces viene lo esperado, lo que encaja en la lógica imperial: una reacción.

El primer ataque es la orden de lanzar el dólar especulativo a los cielos; pero ahora más que nunca es evidente que esta reacción no obedece a variables económicas, sino que son ataques concertados desde Washington para impedir una recuperación económica de nuestro país. Van en línea con las calificaciones que hacen las calificadoras de “riesgo país”, aún cuando Venezuela ha pagado más de 60 mil millones de dólares en los últimos 3 años.

Es posible que algunos sectores de la economía especulativa hayan permeado al nuevo sector importador, quizás estén en una política de “ganar ganar” especulando, tirando la media entre el dólar DICOM y el dólar Today un poco más arriba para volver a la situación de hiperganancias especulativas. Sin embargo cada día son más los sectores del pueblo que saben que sí hay una guerra, es una guerra para doblegar nuestra economía y nuestro pueblo. Pero esta es la tierra de Bolívar, tierra de guerreros y no podrán.

Para ello es necesario profundizar la organización y el desarrollo de las políticas económicas que van en vías de derrotar la guerra económica.
Noviembre de 2016 – Tony Boza

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